El Niño se intensifica y pone a la Argentina en alerta por lluvias y crecidas hasta 2027
Las proyecciones anticipan un episodio de gran intensidad entre octubre y diciembre. El Litoral aparece entre las regiones con mayor probabilidad de recibir precipitaciones por encima de lo habitual, mientras crece la atención sobre los ríos Paraná y Paraguay. Las autoridades ya preparan medidas preventivas ante un escenario que podría prolongarse hasta abril de 2027.
La Argentina se prepara para un período de mayor inestabilidad climática ante la evolución de un fenómeno de El Niño que, según las estimaciones disponibles, podría alcanzar una intensidad excepcional. Los pronósticos internacionales señalan que el episodio tendrá su máxima expresión hacia fines de año y que sus efectos sobre el territorio nacional podrían prolongarse durante los primeros meses de 2027.
La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) calcula una probabilidad superior al 90% de que el fenómeno alcance una intensidad muy elevada. Además, existe un 75% de posibilidades de que durante el trimestre octubre-diciembre supere los valores registrados en los episodios más fuertes de las últimas décadas.
Los antecedentes de 1982-1983 y 1997-1998 funcionan como referencia para dimensionar el fenómeno. De acuerdo con estimaciones difundidas por el meteorólogo Mauricio Saldívar, el episodio actual podría superar aquellos registros en cuanto a la temperatura anómala del Pacífico.
Sin embargo, los especialistas advierten que la intensidad del calentamiento oceánico no permite determinar por sí misma cuál será la magnitud de las consecuencias en la Argentina.
El Litoral, entre las zonas que requieren mayor atención
Las previsiones meteorológicas anticipan un incremento de las precipitaciones en distintas regiones del país durante los próximos meses. El norte del Litoral aparece entre las áreas con mayores probabilidades de registrar lluvias superiores a los valores habituales.
El Servicio Meteorológico Nacional (SMN) contempla para el período septiembre-noviembre mayores probabilidades de precipitaciones por encima del promedio en sectores del Litoral, Cuyo, La Pampa, el sudoeste bonaerense y el noreste de la Patagonia.
Los modelos analizados por Saldívar ubican algunos de los mayores excesos de lluvia durante octubre y noviembre en Corrientes, Misiones, el este de Formosa y Chaco. También podrían registrarse precipitaciones superiores a las normales en sectores de Entre Ríos, Santa Fe, Santiago del Estero y Tucumán.
El escenario podría ampliarse durante diciembre, cuando las proyecciones apuntan a un aumento de las precipitaciones en buena parte del territorio nacional.
Para las localidades ubicadas en las proximidades de los grandes ríos, el comportamiento de las lluvias será especialmente relevante. Una acumulación persistente sobre las cuencas podría favorecer crecidas y anegamientos.
La evolución del Paraná será determinante
Uno de los principales focos de atención estará puesto en la Cuenca del Plata. El comportamiento de los ríos Paraná y Paraguay dependerá no solamente de la intensidad de El Niño, sino también de cuánto y durante cuánto tiempo llueva sobre sus respectivas cuencas.
El Instituto Nacional del Agua realiza un seguimiento permanente de la situación hidrológica y genera pronósticos sobre los principales cursos de agua de la región. Estos sistemas permiten monitorear la evolución de los niveles de los ríos y anticipar posibles escenarios de crecida.
La posibilidad de que el Paraná mantenga niveles elevados podría extenderse hasta marzo o abril de 2027, aunque los especialistas remarcan que todavía existen variables que impiden establecer con certeza la magnitud de una eventual crecida.
En este punto aparece una de las principales diferencias respecto de una interpretación lineal del fenómeno: un El Niño muy intenso no necesariamente produce una inundación de dimensiones históricas.
La respuesta depende también de la circulación atmosférica y de la persistencia de las precipitaciones sobre las cuencas hidrográficas.
Tres escenarios posibles
Los análisis citados plantean distintos escenarios para los próximos meses.
El primero contempla un fenómeno oceánico excepcional pero sin condiciones atmosféricas que favorezcan lluvias persistentes sobre las cuencas del Paraná y Paraguay. En ese caso, el impacto sobre los ríos podría ser considerablemente menor que el que sugeriría la intensidad del fenómeno en el Pacífico.
Un segundo escenario plantea condiciones similares a las registradas durante 1997-1998, con precipitaciones superiores a las habituales y crecidas importantes, aunque sin una persistencia extraordinaria.
El tercer escenario es el de mayor riesgo: un El Niño muy intenso acompañado por una configuración atmosférica favorable para lluvias persistentes. De concretarse esa combinación, podrían producirse crecidas prolongadas y de gran magnitud.
Por ahora, los especialistas consideran prematuro determinar cuál de estas posibilidades terminará imponiéndose.
El Gobierno reforzó los sistemas de prevención
Frente a las proyecciones climáticas, el Gobierno nacional activó un esquema de coordinación para anticiparse a posibles emergencias.
La Agencia Federal de Emergencias puso en marcha el Plan de Coordinación Federal ENOS 2026-2027, con participación de organismos nacionales, provincias y municipios.
Entre las medidas previstas se encuentran el refuerzo de los sistemas de monitoreo meteorológico e hidrológico, la preparación de equipos de asistencia y rescate y el mantenimiento preventivo de rutas nacionales.
La estrategia busca mejorar la capacidad de respuesta ante posibles inundaciones, cortes de caminos, anegamientos y otras consecuencias vinculadas con un período de lluvias superiores a las normales.
La prevención será clave durante los próximos meses
El Servicio Meteorológico Nacional mantendrá el seguimiento del fenómeno durante el verano, debido a que los impactos más significativos de episodios intensos de El Niño pueden producirse varios meses después del pico de temperatura del océano.
Los antecedentes muestran que el momento de mayor calentamiento del Pacífico no necesariamente coincide con el período de mayores consecuencias sobre el territorio argentino.
Por ese motivo, las autoridades recomiendan que municipios y organismos locales revisen infraestructura, sistemas de drenaje y vías de evacuación antes de la llegada de los períodos de mayor precipitación.
En las zonas rurales, especialmente aquellas ubicadas en terrenos bajos o cercanos a cursos de agua, también será importante prever alternativas ante posibles anegamientos.
Para la población, una de las principales recomendaciones es mantenerse informada a través de los canales oficiales y prestar atención a los avisos y alertas meteorológicas.
Después de El Niño, otra incógnita
El escenario climático no termina necesariamente cuando finalice este episodio. De acuerdo con el Servicio Meteorológico Nacional, después de períodos de El Niño puede producirse una transición hacia La Niña, la fase opuesta del fenómeno y asociada a condiciones más secas en distintas regiones de la Argentina.
Por ahora, la prioridad está puesta en monitorear la evolución de las lluvias y de los principales ríos durante los próximos meses.
La intensidad que alcance El Niño será un factor importante, pero la magnitud de sus consecuencias dependerá de cómo interactúen el océano, la atmósfera y las condiciones hidrológicas de cada región.
Por eso, más que anticipar una inundación inevitable, los especialistas ponen el foco en la preparación. El seguimiento temprano y la planificación pueden resultar determinantes para reducir el impacto de un fenómeno climático que, según las proyecciones actuales, tendrá a la Argentina bajo vigilancia durante buena parte de 2027.

