Las zonas más vulnerables frente a este escenario extremo serán el noreste y el centro-este del territorio nacional, con especial atención en el Litoral y la provincia de Buenos Aires.
La preocupación central radica en que la recurrencia de las lluvias sature rápidamente la capacidad de absorción de los suelos y supere las obras de infraestructura hidráulica vigentes.
El monitoreo satelital en la denominada región Niño 3.4, un área clave del océano Pacífico ecuatorial, registra ya un calentamiento continuo de las aguas superficiales.