Guerra total en Ucrania: cómo los drones a reacción, la asfixia económica y la amenaza de un invierno extremo marcan una nueva fase del conflicto
La llegada a gran escala de drones Shahed propulsados por reactores (con tecnología de largo alcance), sumada al incremento de misiles balísticos rusos, ha trasladado el frente directamente a la retaguardia y a la vida cotidiana en Kiev, desatando un renovado nivel de miedo y devastación.
Esta escalada presiona a Ucrania a nivel físico, psicológico, económico y político. Sectores clave como la producción de acero, la agricultura (con los puertos de Odesa prácticamente cerrados) y el transporte ferroviario sufren graves daños, amenazando los ingresos fiscales y la estabilidad de la moneda.
Con la infraestructura energética nuevamente bajo asedio, las principales ciudades —especialmente Kiev— se enfrentan a la vulnerabilidad de cortes masivos de energía y calefacción, lo que anticipa un invierno extremadamente complejo y la posibilidad de un nuevo éxodo de familias.

Mientras la industria de defensa ucraniana se adapta e innova con fuerza propia, crecen las expectativas en torno a posibles conversaciones impulsadas por enviados de Estados Unidos y un replanteamiento de acuerdos limitados (en torno al Mar Negro), aunque se descarta un alto el fuego amplio antes de la primavera.

