El yaguareté cumple 25 años como Monumento Natural Nacional y resiste en la selva misionera
A 25 años de la sanción de la Ley 25.463, que declaró al yaguareté Monumento Natural Nacional, la especie continúa enfrentando una situación crítica en Argentina. Se estima que quedan apenas entre 250 y 300 ejemplares adultos en estado silvestre, distribuidos en poblaciones fragmentadas de las Yungas, el Chaco y la selva misionera.
Misiones ocupa un lugar clave en la conservación de este felino, ya que mantiene una de las poblaciones silvestres más importantes del país y conserva ambientes donde todavía puede desplazarse en libertad. El Parque Nacional Iguazú y otros espacios protegidos forman parte de una red fundamental para garantizar la supervivencia de una especie que necesita grandes extensiones de territorio y bosques conectados.
El yaguareté es un depredador esencial para el equilibrio de los ecosistemas. Su alimentación incluye numerosas especies de la fauna nativa y sus características físicas le permiten adaptarse a distintos ambientes de la selva. Es un animal solitario, principalmente nocturno y con una gran capacidad de desplazamiento, incluso a través de importantes cursos de agua.
Sin embargo, la pérdida y degradación de los bosques, la caza furtiva y la disminución de sus presas naturales continúan entre las principales amenazas. La reducción de los ambientes disponibles también puede generar mayores conflictos cuando los animales se acercan a zonas productivas en busca de alimento.
La declaración como Monumento Natural Nacional significó un importante respaldo para su protección, pero el desafío continúa. La conservación del yaguareté depende de mantener grandes superficies de selva, preservar los corredores que conectan sus hábitats y garantizar la disponibilidad de presas. En este escenario, Misiones se mantiene como uno de los últimos refugios donde el gran felino todavía puede sobrevivir en libertad.

